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Cabalista Baruch Ashlag (RABASH)

22 de enero 1907–13 de septiembre, 1991) Cabalista, primogénito y sucesor del Rabí Yehuda Ashlag, autor del comentario Sulam sobre el Zohar. Entre sus escritos: Shlavey ha Sulam (Peldaños de la Escalera), Dargot ha Sulam (Grados de la escalera), Igrot Rabash (Cartas del Rabash).

Su Vida
Aunque con 20 años fue ordenado como rabino por Abraham Isaac Kuk, Yosef Jaim Sonnenfeld y Yaakov Moshe Harlap, los rabinos principales de aquella época, él no quiso utilizar sus conocimientos de la Torá como medio de vida. Durante la mayor parte de su vida, fue un obrero que trabajó en la construcción de carreteras y edificios, y en labores de perfil bajo como religioso. Con el tiempo, el Rabash llegó a convertirse en el discípulo aventajado de su padre, Yehuda Ashlag. Le acompañó en sus viajes y atendió sus requerimientos y necesidades en todo momento.

Solía estudiar con su padre en privado, y todo lo que escuchó de él lo anotó en su cuaderno personal. Así recopiló miles de notas únicas que documentan las explicaciones del Rabí Yehuda Ashlag sobre el trabajo espiritual del individuo. (Debemos señalar que el Rabí Yehuda Ashlag, Baal HaSulam, es considerado uno de los más importantes cabalistas del siglo XX).

Estudió Cabalá durante más de treinta años con su padre. Cuando éste cayó enfermo pidió al Rabash que impartiera las lecciones en su lugar. Tras el fallecimiento de Baal HaSulam, el Rabash ocupó el lugar de su padre como líder de los Ashlag Hasidim, y dedicó toda su vida a la continuación del legado único de su padre, interpretando y expandiendo sus escritos, y difundiendo la Cabalá entre las personas.

No quiso nunca ser conocido públicamente como cabalista; por eso, tal y como lo hiciera su padre, rechazó todo tipo de ofertas para puestos oficiales. A finales de 1960, cambió su actitud y comenzó a dar clases a mayor escala. Viajaba a todo lugar donde hubiera aún la mínima demanda para escuchar sobre la Cabalá. Entre las ciudades que más visitaba se encuentran Hebrón, Tiberíades y Jerusalén. En 1976 amplió su seminario y su humilde casa en Bnei Brak se transformó en una espaciosa sinagoga. Él se instaló en la segunda planta del edificio. Solía viajar en ocasiones a Tiberíades con el propósito de recluirse.

En 1983 unos cuarenta estudiantes nuevos se unieron al grupo que había estado dando clases con el Rabash. Para facilitar su adaptación dentro del grupo, compuso ensayos que describen la evolución espiritual del individuo, y los elementos fundamentales del trabajo en un grupo de cabalistas. Desde 1984 y hasta el final de sus días en 1991, escribió semanalmente un artículo para sus discípulos. Con el tiempo, sus estudiantes –pero muy en especial, su asistente personal, el Rav Dr. Michael Laitman- recopilaron esos artículos y los publicaron en cinco volúmenes conocidos como Shlavey ha Sulam (Los Peldaños de la Escalera). El Rav Baruj Shalom HaLevi Ashlag murió el 13 de Septiembre de 1991.

Publicaciones

El primer cometido del Rabash fue la interpretación y la expansión de lo escrito por su padre Baal HaSulam. Los ensayos del Rabash son mucho menos complicados de leer que los escritos de cabalistas previos, todo ello gracias al empleo de un lenguaje sencillo. Baruj Ashlag dedicó la mayoría de sus esfuerzos a la construcción del camino que una persona debe recorrer desde sus primeros pasos, cuando se pregunta “¿Cuál es el sentido de mi vida?” hasta su ascenso hacia la revelación de la realidad espiritual. Sus discípulos aseguran que “el Rabash creía que cualquier persona, hombre o mujer, hasta el más pequeño de los niños, puede estudiar la parte oculta de la Torá siempre y cuando tenga como único deseo la corrección completa de su alma”.

Sus principales publicaciones:

·          Shamati (Yo escuché): este es el cuaderno personal del Rabash donde anotó todo lo que escuchó de su padre durante el tiempo que estuvo estudiando con él. La singularidad de este libro radica en su contenido y el lenguaje (coloquial) en el que fue escrito. El libro contiene ensayos que describen los estados espirituales que uno experimenta conforme va atravesando el camino espiritual. Estos ensayos son los únicos documentos que tenemos sobre las conversaciones que el autor del comentario Sulam tuvo con sus discípulos. En su lecho de muerte, el Rabash entregó el cuaderno a su discípulo aventajado y asistente personal, el Rav Michael Laitman. Él lo publicó como libro tres años después del fallecimiento del Rabash. El título del libro proviene de lo escrito en la cubierta del cuaderno, en donde el Rabash había anotado de su puño y letra “Shamati” (Yo escuché). Desde su segunda edición de imprenta el libro además incluye “Las Melodías de los Mundos Superiores”, notas musicales de las 15 melodías que Baal HaSulam y el Rabash compusieron.

·          Igrot Rabash (Cartas del Rabash): estas son las cartas que Baruj Ashlag envió a sus discípulos cuando se encontraba de viaje. En sus cartas, el Rabash contesta las preguntas de sus estudiantes acerca de su recorrido espiritual y sus progresos, indica el significado espiritual de las celebraciones judías de acuerdo a la Cabalá, y aborda muchos otros temas.

·          Dargot ha Sulam (Grados de la Escalera): se trata de una publicación en dos volúmenes que contienen las primeras impresiones y anotaciones que el Rabí Baruj Ashlag escribió. Fueron en su mayoría escritas como borradores y sirvieron como introducciones, esbozos de los ensayos y preguntas que escribía a sus estudiantes. Este libro puede ser muy revelador en cuanto a los estados de ánimo y los pensamientos del Rabash. Además, es una continuación de los ensayos de “Shamati”.

·          Shlavey ha Sulam (Peldaños de la Escalera): un conjunto de cinco volúmenes que contienen todos los ensayos del Rabash entre 1984 y 1991. En esta publicación, Ashlag explica con detalle su doctrina cabalista, comenzando con el trabajo del hombre dentro del grupo, tema que constituye un elemento fundamental en sus enseñanzas, y continuando con una interpretación cabalística de la Torá (Pentateuco) como una alegoría del camino espiritual de la persona en nuestro mundo.

La necesidad del ambiente adecuado

El Rabí Yehuda afirmó que un ser humano es un ser social y que nadie puede sobrevivir sin una sociedad que le provea de sus necesidades básicas;  esta sociedad, a su vez, va a proyectar sus valores sobre los miembros que la componen. Tal y como pensaba su padre, el Rabash creía que un individuo está constantemente influenciado por el entorno que le rodea. Desde el momento en que una persona entra en una determinada sociedad, deja de tener libertad de elección y se encuentra completamente subordinado a su influencia. Según Ashlag, la única elección que tenemos es la elección de un ambiente que preserve los valores a los que uno aspira.

Puesto que el camino espiritual es una estrecha línea y uno debe tener cuidado para no desviarse, una sociedad que sostenga y promueva a la persona para conseguir su meta en la vida es de importancia fundamental. De ahí que, tal y como hiciera su padre, pasó muchos años formulando las bases para la construcción de una sociedad que coopere y luche por alcanzar la espiritualidad, tal como los cabalistas la concibieron a lo largo de generaciones: obteniendo el amor del Creador a través de la obtención del amor de y hacia el hombre. Es por este motivo que la mayor parte de los ensayos del Rabash está dedicada a la explicación de los principios que rigen el trabajo de un individuo dentro de esa sociedad.

La manera correcta de estudiar

El Rabí Baruj Ashlag afirmaba que hay dos elementos indispensables en el camino espiritual de una persona: En primer lugar, uno debe encontrar un ambiente que le empuje de manera segura y rápida hacia la “equivalencia de forma” con el Creador. A continuación, uno debe saber cómo abordar el estudio de la Cabalá de manera correcta para no perder tiempo. Ya que el primer punto ha quedado explicado en el apartado anterior, a continuación nos centraremos en el estudio.

Los cabalistas a lo largo de las generaciones creyeron que durante el estudio, hay una Luz que brilla en el alma de la persona: la “Luz Circundante”. Para recibir esta Luz dentro del alma, sólo necesitamos desear que nuestra alma se llene con ella. En otras palabras, uno sólo requiere desear experimentar los estados que el cabalista que escribió el libro está describiendo. Sin embargo, este puede ser un proceso complejo, un proceso que requiere tiempo y un esfuerzo considerable por parte del estudiante, ya que uno debe llegar a un estado llamado “plegaria”, es decir, debe formular un deseo completo de descubrir la Realidad Superior.

El énfasis en sus enseñanzas recae no en la comprensión del material, sino en los deseos individuales. Desde el momento en que una persona adquiere una medida completa del deseo de alcanzar la espiritualidad, el mundo espiritual se abre y uno descubre los Mundos Superiores descritos por el autor.